Un
abrazo, era lo único que podría haber pedido, un recuerdo que de
por vida se manteniera en mi memoria. Un simple instante de unión
que marcara aquel momento, que me dejara manifestar un simple
sentimiento.
No soy dada a los sentimientos y todos lo saben -cosa
que sin querer me alegro y sufro-, pero no pienso que sea demasiado
pedir una abrazo sin pedirlo ¿Parece complicado? Pues más fácil no
podría ser.
Dar
un abrazo por el único hecho de querer tener a la otra persona cerca
o tan siquiera por querer hacer sentir a la otra persona que no esta
sola y que a su manera es única.
Pedirme que me levante, que me
ponga en pie sin ningún motivo y sin mediar palabra arrasar con un
abrazo no pedido en mi vida, asegurarte una página de mi diario solo
para ti. Una hoja del árbol de mi vida o un suspiro en los momentos
de mi soledad. Aunque mi expresión acabe desaprobándolo, o
cualquiera de mis comentarios sarcásticos y siempre sacados en el
peor momento.
Un abrazo, quizás sea una palabra sobrevalorada
¿Qué es más que rodear a una persona con los brazos y apretarlos
como muestra de amor y señal de afecto? ¿Qué es un abrazo mas que
el simple hecho de ceñir a una persona con los brazos? Dar un abrazo
suele, coloquialmente, sacarse del contexto indebidamente, un abrazo
no significa más que afecto hacia una persona. Aun recuerdo cuando,
de pequeña, estaba en mi colegio los profesores nos incitaban a
demostrar nuestros sentimientos de amistad, un abrazo, un beso en la
mejilla, algo simple, delicado y bonito, pero ¿quién diría que
ayudarnos a coger confianza con nuestros sentimientos nos llevaría
hasta donde ahora nos aguantamos? Una sociedad en la que la
diferencia de edad de entre la madre y el bebe nos es de más de
quince años.
Continuando con el tema anterior vuelvo ha admitir
que abrazar no es un pecado y tampoco significa que ames con locura a
la persona en cuestión y mucho menos que la desprecies, respecto a
mi, he intentado dar abrazos a personas que lo necesitaban en aquel
mismo momento pero que nunca me lo han agradecido -no es que lo viera
necesario-. Contemplándolo todo de alguna manera más subjetiva, la
importancia que le damos a la mayoría de las situaciones es
estúpida, damos pensamientos innecesarios a cosas sin interés.
Finalmente podemos afirmar que cualquiera de nuestros pensamientos
carecen de cualquier razonamiento previamente redactado
mentalmente,
porque si este fuera el caso nuestras conversaciones
serían cortas pero intensas, con un mínimo de razonamiento y
sentido común en cualquier conversación podríamos conseguir una
conversación estimulante por un mínimo esfuerzo que solo
consistiría en pensar.
Y
así podría decirse que va la evolución del pensamiento solitario
de una persona, comenzando en una tontería o en un nada y terminando
en una reflexión profunda.